Construcciones bioclimáticas, Español
En biza, y cumplido poco más de un año desde que pusimos el primer pie en aquella finca de San Lorenzo, hemos recibido la certificación Passivhaus Premium para el proyecto de la vivienda Can Tanca. Muy bien, pero…
¿qué significa eso? En primer término, significa que hemos cumplido con los exigentes requisitos que marca el instituto alemán para la certificación de alta eficiencia energética, Premium: la más alta dentro de las tres categorías que contempla. Quiere decir que cumplimos, entre otros muchos parámetros, con que nuestra demanda de energía es menor de 30Kwh/m2a y que generamos más de 120Kwh/m2a, eso significa que necesitamos menos energía de la que generamos, y que además, ésta proviene de fuentes renovables. ¿Y por qué se hace este esfuerzo? Los motivos son varios. El primero es la responsabilidad profesional; no debes hacer las cosas peor  si ya has aprendido a hacerlas mejor, es sencillo. Por la calidad del producto. Certificar es la única manera de asegurar que la casa cumple con los objetivos marcados. Por mi experiencia, si no hubiésemos certificado, no habríamos conseguido el nivel de eficiencia al que hemos llegado, ni de lejos. Por la salud de los ocupantes. Garantizas, debido al sistema de ventilación, una calidad de aire interior excelente, algo que ya podemos ver en los datos que arrojan los sensores de CO2 instalados. En este tipo de viviendas es muy importante monitorizar, no basta con calcular al principio, también hay que medir después. Por el confort. Consigues mayor bienestar en la vivienda a muchos niveles, temperatura, humedad, calidad de aire, y tranquilidad. Sí, tranquilidad, a ver quién no duerme mejor sabiendo que sus facturas serán pequeñas, o inexistentes en nuestro caso. Por la economía. No sólo al usuario le cuesta menos mantener su casa, también a nivel de país, que necesita generar menos energía para abastecer a sus ciudades. Todos estos motivos son suficientes por sí mismos para dar el paso, para construir eficiente, sin embargo ninguno de ellos, en mi opinión, es el principal. El motivo real del porqué hacemos esto es más relevante que cualquiera de los beneficios que, de una manera u otra, obtienen los distintos agentes integrantes. El verdadero motivo es la responsabilidad con el medio ambiente. El cambio climático resulta algo ya evidente, cada vez hay más CO2 en la atmósfera y, en consecuencia, las temperaturas globales no paran de ascender. Los edificios son responsables del 40% del consumo de energía, y la energía que generamos proviene en más de un 80% de combustibles fósiles. Es decir, de quemar cosas, es decir, de emitir CO2. Debemos entonces, por el lado de la generación, cambiar de modelo hacia fuentes libres de emisiones, y por el lado de la demanda, simplemente necesitar menos energía. Aquí cada uno ha de hacer sus deberes. Los profesionales del sector de la edificación, no sólo debemos generar energía renovable in situ, que no siempre es posible, sino construir de tal manera que la demanda de energía sea la menor posible. Por eso nace el Passivhaus, por eso hay más de 4000 edificios construidos bajo el estándar y por eso existe Can Tanca. Álvaro Martínez Gil
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Climatización Eficiente, Construcciones bioclimáticas, Energías Renovables, Español, Mantenimiento, Paisajismo
En Terravita trabajamos con conciencia positiva, tratando de minimizar el impacto medioambiental en cada uno de nuestros actos. No somos perfectos en absoluto y nos queda un largo camino, pero caminamos en buena dirección. Y en esa andadura hemos asumido la misma responsabilidad dentro de nuestra sede. Las empresas debemos dar ejemplo, no se trata de producir y generar, se trata de trabajar en sintonía con nuestro entorno, respetando nuestros recursos y creciendo con armonía y cuidado. Nos hemos dado cuenta de que las actuaciones individuales fomentan los cambios grupales, y que de nada sirve esperar a que otros lo hagan. Vivimos muy deprisa y tendemos a culpar al entorno, la clase política o la falta de tiempo, para no actuar correctamente en nuestro día a día, no sólo en nuestra casa, sino también en el lugar donde pasamos tantas horas, nuestro lugar de trabajo. La buena noticia es que se puede hacer. Sólo hay que querer hacerlo. Así, en el marco interno y día a día de Terravita, la responsabilidad y política medioambiental están cada vez más afianzadas. Comprobamos cada día como la ilusión, ganas y pequeños esfuerzos para cuidar nuestro entorno, marcan una gran diferencia. Y producen, además de satisfacción y tranquilidad, unos efectos muy positivos. Se trata de re-educarnos y colaborar para difundir estos cambios, a nivel interno con todo nuestro equipo y también en la forma de trabajar y comunicarnos con nuestros clientes. Dentro de estos gestos sostenibles hemos incorporado cosas sencillas como un estricto reciclaje, que además del convencional de plástico, papel, vidrio y orgánico, incluya un depósito para baterías y pilas dentro de la empresa. El uso de papel reciclado, vehículos híbridos y un vehículo 100 por 100 eléctrico, con un cargador disponible en la empresa para los coches de nuestros visitantes. También la limpieza de nuestras instalaciones con productos ecológicos, el ahorro del agua y el consumo de energías limpias (molino de viento, placas solares). Hasta llevar nuestra comida diaria en envases de cristal, sin menaje de plástico en nuestra cocina. Además este año incorporaremos un nuevo proyecto de bicicletas eléctricas para el equipo que vive cerca de la sede, minimizando el impacto ambiental de venir cada uno en su coche. Lo curioso y mágico de estos pequeños pasos es que aumentan la creatividad y entusiasmo, y cada año se van incorporando novedades que surgen de forma natural entre el equipo. Vamos sumando ideas, trabajando colaborativamente con este fin común, el cuidado de nuestro planeta. No hay excusas y no podemos esperar más. Todos tenemos que actuar. No se trata de grandes hazañas, sino de pequeños gestos que una vez nos hemos acostumbrado, no nos suponen gran esfuerzo y forman parte de nuestra vida. Como decía Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. Desde Terravita os invitamos a ser el motor del cambio.  
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