Construcciones bioclimáticas, Energías Renovables, Español
La biofilia, término popularizado por conservacionistas y ambientalistas, describe el sentido innato de conexión con la naturaleza y de afiliación emocional con otros seres vivos que tenemos desde siempre los seres humanos. Necesitamos que la naturaleza forme parte de nuestras vidas y como cada vez somos más los que vivimos en ciudades, esa naturaleza ya no es el campo o la montaña, ya no hay entorno rural y esa naturaleza tiene que ser urbana. Las ciudades biofílicas son ciudades que incorporan en su diseño naturaleza en abundancia. Son ciudades que cuidan, protegen, recuperan y hacen crecer su naturaleza urbana y que intentan fomentar la conexión cotidiana y profunda con el mundo natural como parte esencial de una vida plena, saludable y feliz. El diseño biofílico es una práctica que está en auge y hoy en día podemos encontrar diversos ejemplos de edificios que intentan integrar características y cualidades naturales como parte de su diseño integral. Cada vez somos más conscientes de los beneficios físicos, psicológicos y emocionales que nos proporciona la naturaleza como la reducción del estrés, la mejora en la recuperación de enfermedades o el aumento de las capacidades cognitivas. Necesitamos lugares de trabajo biofílicos, jardines curativos en centros de salud y espacios verdes en nuestros hogares que nos proporcionen luz solar, ventilación natural, plantas y verdor. Y en las ciudades necesitamos que esa naturaleza se incorpore a nuestro entorno urbano de una manera mucho más integral que vaya más allá de los beneficios funcionales que aportan los árboles, los tejados verdes, los humedales para la gestión de las aguas pluviales y para el control de la temperatura y de la calidad del aire. Para lograr la integración de la naturaleza en nuestra vida cotidiana las ciudades biofílicas tienen una serie características que las definen:
  • Planes urbanos para acercar la naturaleza a los habitantes, para que dispongan de espacios verdes cerca o de huertos comunitarios.
  • Programas para dar a conocer el clima, la flora y la fauna nativa que definen el ‘hogar urbano’ y educación ‘sobre el terreno’ mediante caminatas, campamentos o voluntariado para recuperar zonas naturales.
  • Conectando los distintos parques urbanos a través de caminos o senderos para aumentar las opciones de estar y pasear al aire libre.
  • Invirtiendo en infraestructura social ‘verde’ y en proyectos de biodiversidad.
Ya sea con ‘cinturones verdes’ para llevar zonas verdes al interior de las ciudades o con zonas declaradas ‘reservas naturales urbanas’ la biofilia está cada vez más presente en nuestras ciudades.  
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